Cómo comer frisa (frisella): 3 recetas tradicionales
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La frisa salentina, conocida también como frisella o friselle, es uno de los panes más emblemáticos del sur de Italia. Muchos saben cómo prepararla en el horno, pero la gran pregunta es: ¿cómo comer frisa realmente? En esta guía vamos a descubrir juntos el secreto del remojo perfecto y después prepararemos tres recetas rápidas y deliciosas para disfrutarla en casa.

cómo comer frisa salentina

¿Qué es la frisa o frisella?

La frisa es un pan típico de la región de Apulia y Salento, al sur de Italia. Tradicionalmente se horneaba dos veces para que quedara dura y se conservara durante meses, lo que la convertía en el alimento ideal de los campesinos y pescadores.

Hoy en día sigue siendo muy popular, sobre todo en verano, ya que se transforma en un plato fresco, rápido y nutritivo. A veces la encontramos llamada frisa, frisella o friselle, pero todas se refieren a lo mismo: un pan redondo, con un agujero en el centro, que cobra vida una vez que lo hidratamos.

👉 Si todavía no sabes cómo preparar la frisa desde cero (amasado y horneado), aqui puedes ver nuestra receta frisa salentina

Cómo comer frisa paso a paso: el secreto del remojo

¡Y ahora finalmente vamos a ver cómo comer frisa salentina!

El secreto de la frisa está en el remojo. Al estar tan dura, es necesario hidratarla con agua para poder comerla.

  1. Llenamos un cuenco con agua fría.
  2. Sumergimos la frisa durante unos segundos (normalmente entre 5 y 30 segundos, según el grosor y la textura que prefiramos).
  3. La escurrimos suavemente y la colocamos en un plato.

TIP: Cuanto menos tiempo la remojamos, más crujiente quedará. Cuanto más la dejamos, más tierna se vuelve. La clave es encontrar el punto que más nos guste.

Una vez hidratada, ya está lista para recibir su aderezo: aceite de oliva virgen extra, tomates frescos, hierbas aromáticas… ¡y toda nuestra imaginación!

3 recetas rápidas con frisa

1) Frisa con tomates cherry, alcaparras y orégano

Ingredientes (para 1 frisa):

  • 1 frisa salentina
  • 6-7 tomates cherry bien maduros
  • Sal al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de alcaparras
  • Orégano seco

Preparación:

  1. Hidratamos la frisa unos segundos en agua fría y la colocamos en el plato.
  2. Cortamos un par de tomates cherry por la mitad y los frotamos con cariño directamente sobre la superficie de la frisa. Ese jugo rojo penetra en el pan y lo llena de frescura: es el verdadero secreto, un pequeño gesto de amor que transforma todo.
  3. Añadimos encima el resto de tomates cortados, las alcaparras, un poco de sal y bastante orégano.
  4. Terminamos con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
frisa con tomates

2) Frisa con tomates cherry, cebolla roja y aceitunas

Ingredientes (para 1 frisa):

  • 1 frisa salentina
  • 6-7 tomates cherry
  • Sal al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de alcaparras
  • ½ cebolla roja en aros finos
  • 6-7 aceitunas negras o verdes

Preparación:

  1. Remojamos la frisa en agua fría hasta que esté lista para comer.
  2. Igual que en la receta clásica, frotamos los tomates cherry sobre el pan con generosidad, para que su jugo se impregne en la frisa. Este paso, aunque pueda parecer pequeño, es un verdadero acto de amor hacia quien la va a disfrutar.
  3. Incorporamos más tomates troceados, las alcaparras, la cebolla roja en aros y las aceitunas.
  4. Condimentamos con sal y terminamos con aceite de oliva.
frisa atún a cebolla

3) Frisa gourmet con tomates cherry, burrata, rúcula y anchoas

Ingredientes (para 1 frisa):

  • 1 frisa salentina
  • 6-7 tomates cherry
  • Sal al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de alcaparras
  • 1 burrata pequeña (o media grande)
  • Un puñado de rúcula fresca
  • 2 filetes de anchoa en aceite

Preparación:

  1. Hidratamos la frisa unos segundos y la colocamos en el plato.
  2. Tomamos los tomates cherry más jugosos y los frotamos bien contra la frisa, hasta que liberen todo su aroma y dulzura. Esta fricción impregna cada rincón del pan y convierte la base en algo vivo, perfumado y lleno de sabor.
  3. Encima añadimos más tomates cortados, las alcaparras y la burrata en trozos.
  4. Completamos con la rúcula, los filetes de anchoa y un chorro de aceite de oliva virgen extra.
frisa burrata arucola

Si no sabes donde encontrar burrata fuera de Italia, la encuentras aquí:

Consejos del chef

  • Usa siempre aceite de oliva virgen extra de buena calidad y con sabor delicado: marca la diferencia.
  • Si quieres un sabor más intenso, frota la frisa con medio diente de ajo antes de añadir los ingredientes.
  • Las friselle también se pueden hacer con harina integral o de cebada: aportan un gusto rústico y más fibra.
  • Evita remojarlas demasiado: si se empapan en exceso pierden textura y se deshacen.

Vídeo: cómo comer frisa salentina tradicional

Aquí te dejamos nuestro vídeo donde preparamos estas recetas en directo.
¡Dale play y descubre todos los trucos de cómo comer frisa al estilo salentino!

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Preguntas frecuentes sobre cómo comer frisa

¿Cuánto tiempo hay que remojar la frisa?
Depende del grosor y de tu gusto: entre 5 y 30 segundos suele ser suficiente.

¿Se come fría o caliente?
Tradicionalmente se come fría, como plato veraniego y refrescante.
Sin embargo, en algunas casas del sur de Italia también se acostumbra a romper las friselle en trozos y sumergirlas en leche caliente con café para el desayuno. Una costumbre antigua que demuestra lo versátil que puede ser este pan.

¿Frisa, frisella o friselle… es lo mismo?
Sí, son diferentes formas de llamar al mismo pan típico de Apulia y Salento.
Además, existen variaciones en otras regiones del sur de Italia, como Basilicata, Calabria y Sicilia, donde este pan seco también forma parte de la tradición. Cada pueblo suele tener su propia denominación y pequeños matices en la forma o en la preparación, pero la esencia es la misma: un pan horneado dos veces que se rehidrata antes de comerlo.

¿Cómo comer frisa de manera tradicional?
La forma más tradicional de comer frisa es muy sencilla: primero se remoja brevemente en agua fría, luego se frota con tomates cherry maduros para que su jugo empape el pan, y finalmente se aliña con aceite de oliva virgen extra, alcaparras, orégano y un poco de sal. Esta preparación básica es la que se disfruta desde hace generaciones en Puglia y Salento.


Mucho mas que pan duro

La frisa es mucho más que un pan: es una tradición viva del sur de Italia que, con un simple remojo y algunos ingredientes frescos, se convierte en un plato mediterráneo auténtico. No es casualidad que en la región de Puglia se la considere un símbolo del verano, transmitido de generación en generación.

Si quieres profundizar en su historia y curiosidades, puedes leer más en Wikipedia, donde se recogen sus orígenes y variantes. Y para descubrir cómo la valoran los expertos de la gastronomía italiana, te recomiendo este artículo de Gambero Rosso.

Así, entendemos que la frisa no es solo un alimento que dura mucho tiempo, sino una herencia cultural que todavía hoy nos regala sabor, frescura y creatividad en la mesa.

Ahora que ya sabes cómo comer frisa al estilo tradicional, te animo a probarla en casa y darle tu toque personal.
¿Ya has probado la frisa? Cuéntanos en los comentarios cuál de estas 3 recetas harías primero, ¡y no olvides ver nuestro vídeo para inspirarte aún más!

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