Coñac

Descripción
El Coñac es un tipo de brandy producido en una zona delimitada alrededor de la ciudad francesa de Coñac y sometido a unas normas específicas de elaboración. Esto significa que todo Coñac es brandy, pero no todo brandy puede llamarse Coñac.
Se obtiene a partir de vino blanco que posteriormente se destila y se envejece en barricas de roble. Durante este proceso desarrolla aromas que pueden recordar a fruta, vainilla, especias, frutos secos y madera, con diferencias importantes según el producto y su envejecimiento.
Coñac y brandy: ¿qué diferencia hay?
Brandy es el término general utilizado para los destilados obtenidos del vino u otras bebidas fermentadas de fruta. El Coñac, en cambio, es un brandy con denominación de origen, producido en la región francesa de Coñac siguiendo unas reglas determinadas.
En cocina pueden desempeñar funciones similares y, si una receta utiliza Coñac pero no disponemos de él, un buen brandy suele ser el sustituto más sencillo. El resultado aromático cambiará ligeramente, pero en muchas salsas, guisos y preparaciones flambeadas la sustitución funciona perfectamente.
Cómo utilizar el Coñac para desglasar
Uno de sus usos más interesantes es recuperar los sabores que quedan adheridos al fondo de una sartén después de dorar carne o crustáceos.
Después de retirar el ingrediente principal, se añade una pequeña cantidad de Coñac y se raspa el fondo mientras el líquido se calienta. Esos jugos caramelizados se incorporan al Coñac y pueden convertirse en la base de una salsa añadiendo posteriormente fondo, nata u otros ingredientes.
No hace falta flambearlo para conseguir este efecto.
Qué Coñac utilizar para cocinar
Para cocinar no es necesario utilizar un Coñac especialmente viejo o caro. Muchos de sus matices más delicados se perderían durante la cocción.
Un Coñac joven y equilibrado suele ser suficiente para salsas, guisos y flambeados. La regla práctica es utilizar un producto de calidad razonable y sabor agradable, reservando las botellas más complejas para beberlas.
Combina muy bien con
- Carnes de vacuno, especialmente filetes y preparaciones acompañadas de salsas.
- Cerdo, en salsas, asados y preparaciones con frutas.
- Caza, como ciervo, jabalí o aves de caza, donde acompaña muy bien sabores intensos.
- Pollo, especialmente en salsas con nata, setas o fondos de carne.
- Gambas y otros crustáceos, para flambearlos o enriquecer bisques y salsas.
- Setas, cuyo sabor terroso combina especialmente bien con sus notas aromáticas.
- Nata, para preparar salsas cremosas para carne o pasta.
- Chocolate, en ganaches, trufas, cremas y otros postres.
- Castañas y frutos secos, especialmente en preparaciones otoñales y postres.
- Manzana y pera, en postres, salsas y frutas cocinadas.
Mejor evitar o usar con cuidado con
- Pescados blancos muy delicados, cuando su aroma termina dominando el plato.
- Preparaciones frescas y ligeras, donde sus notas alcohólicas y amaderadas pueden resultar demasiado intensas.
- Platos muy especiados, si el coñac no aporta un contraste claro y sus aromas terminan perdiéndose.
- Cantidades excesivas, ya que debe complementar el plato y no hacer que la preparación sepa a alcohol.
