Burrata

La burrata es un queso fresco italiano originario de Puglia, elaborado con una envoltura de mozzarella que encierra un corazón cremoso de stracciatella, una mezcla de nata y tiras de pasta hilada. Su sabor lácteo, fresco y delicado hace que necesite muy poco para convertirse en la protagonista del plato.
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Burrata
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Descripción

La burrata es un queso fresco nacido en Puglia, en el sur de Italia. A primera vista puede parecer una mozzarella, pero basta con cortarla para descubrir la diferencia: la envoltura de pasta hilada contiene un corazón de stracciatella, formado por pequeños filamentos de queso mezclados con nata.

Es precisamente este interior el que le proporciona su característica textura cremosa. Por eso la burrata se disfruta mejor fresca y sin cocinar demasiado. Puede servirse simplemente con tomate, aceite de oliva virgen extra y unas hojas de albahaca, pero también funciona muy bien sobre bruschette, verduras, pasta o pizza.

En platos calientes conviene añadirla al final de la preparación. Sobre una pizza, por ejemplo, es preferible colocarla después de sacarla del horno; sobre una pasta, puede incorporarse directamente en el plato. El calor de la preparación será suficiente para templarla sin destruir su corazón cremoso.

Burrata, mozzarella y stracciatella: ¿cuál es la diferencia?

Aunque están estrechamente relacionadas, no son lo mismo. La mozzarella es un queso de pasta hilada con una estructura uniforme. La burrata utiliza esa pasta hilada para formar una bolsa que contiene stracciatella. La stracciatella, por su parte, es precisamente el relleno cremoso que encontramos dentro de la burrata y también puede comprarse por separado.

A la hora de servirla, conviene sacar la burrata del frigorífico unos 20-30 minutos antes para que pierda el frío excesivo y podamos apreciar mejor su textura y sabor. Una vez abierta, lo ideal es consumirla inmediatamente.

Combina muy bien con

  • Tomates, especialmente maduros, cherry o tomates asados.
  • Aceite de oliva virgen extra, uno de los mejores condimentos para disfrutarla.
  • Albahaca, para combinaciones frescas de inspiración italiana.
  • Jamón curado, cuyo sabor salado contrasta con su cremosidad.
  • Anchoas, utilizadas con moderación para aportar intensidad.
  • Pesto, especialmente de albahaca o pistacho.
  • Verduras asadas, como berenjena, calabacín o pimientos.
  • Setas, tanto salteadas como asadas.
  • Fruta, especialmente higos, melocotón o pera.
  • Pan tostado y focaccia, ideales para acompañar su interior cremoso.
  • Pasta y pizza, siempre añadida al final para conservar su textura.

Mejor evitar o usar con cuidado con

  • Cocciones largas, porque pierde precisamente la textura que la hace especial.
  • Salsas muy pesadas o excesivamente cremosas, ya que la burrata aporta por sí sola suficiente untuosidad.
  • Ingredientes muy picantes, cuando terminan cubriendo su delicado sabor lácteo.
  • Demasiados ingredientes intensos a la vez, porque la burrata funciona mejor con preparaciones sencillas y equilibradas.

Preguntas frecuentes

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