Leche de avena

Descripción
La leche de avena es una de las bebidas vegetales más populares gracias a su sabor suave y a su textura naturalmente cremosa. Se obtiene mezclando avena con agua y filtrando posteriormente la mezcla para eliminar la mayor parte de la fibra insoluble.
Aunque popularmente se conoce como leche de avena, en la Unión Europea normalmente se comercializa como bebida de avena, ya que el término «leche» está reservado legalmente para los productos de origen animal.
¿Leche de avena o bebida de avena?
En la práctica, ambos nombres suelen utilizarse para referirse al mismo producto. Sin embargo, en el etiquetado de la mayoría de los países europeos encontraremos la denominación bebida de avena.
¿Se puede sustituir la leche por bebida de avena?
En muchas recetas, sí.
La bebida de avena puede sustituir a la leche de vaca en crepes, tortitas, bechamel, bizcochos, batidos, cremas y otras muchas preparaciones. Sin embargo, el resultado no siempre será idéntico, ya que contiene una cantidad diferente de proteínas y grasa.
En algunas recetas dulces incluso aporta una ligera sensación de dulzor natural que puede resultar muy agradable.
¿Es igual toda la leche de avena?
No. Existen diferencias importantes entre marcas.
Algunas contienen únicamente agua, avena y sal, mientras que otras incorporan aceite, estabilizantes, aromas o vitaminas añadidas. También cambia el porcentaje de avena utilizado, algo que influye directamente en el sabor y la cremosidad.
Si la utilizamos para cocinar, merece la pena leer la etiqueta y elegir un producto con una composición sencilla.
¿Qué bebida de avena es mejor para el café?
No todas espuman igual.
Muchas marcas ofrecen versiones Barista, formuladas para soportar mejor el vapor de la cafetera y producir una espuma más estable. Si simplemente vamos a cocinar o preparar un batido, una bebida de avena normal suele ser suficiente.
Combina muy bien con
- Café, especialmente en bebidas como cappuccino o latte.
- Cacao y chocolate, en bebidas y postres.
- Canela, una de las combinaciones más clásicas.
- Vainilla, para batidos y repostería.
- Plátano, en smoothies y tortitas.
- Manzana, en gachas, bizcochos y batidos.
- Frutos rojos, como fresas, frambuesas y arándanos.
- Avena y cereales, en desayunos.
- Frutos secos, especialmente almendras, nueces y avellanas.
- Harina de avena, para preparar crepes, tortitas y otras masas.
Mejor evitar o usar con cuidado con
- Preparaciones que necesitan una leche muy rica en grasa, como algunas salsas o recetas donde la leche entera aporta gran parte de la cremosidad.
- Recetas donde buscamos un sabor lácteo intenso, ya que la bebida de avena tiene un perfil diferente.
- Salsas que requieren una gran estabilidad al hervir, dependiendo de la bebida utilizada y de sus ingredientes.
