Naranja amarga

Descripción
La naranja amarga pertenece a la especie Citrus aurantium y se diferencia claramente de la naranja dulce por su intenso amargor y su elevada concentración de aceites esenciales en la piel.
Aunque hoy se consume mucho menos como fruta fresca, durante siglos ha sido uno de los cítricos más importantes de la cocina mediterránea gracias a su extraordinario perfume.
¿Por qué es amarga?
A diferencia de la naranja dulce, contiene una mayor concentración de compuestos amargos, especialmente en la pulpa y en la parte blanca de la piel. Precisamente por eso casi nunca se consume al natural.
Sin embargo, ese carácter intenso desaparece parcialmente durante la cocción y se equilibra con el azúcar, dando lugar a preparaciones con un aroma muy difícil de conseguir utilizando una naranja dulce.
La naranja de Sevilla
Cuando hablamos de naranja amarga es prácticamente inevitable hablar de las famosas naranjas de Sevilla.
Aunque se cultivan en otros lugares del mundo, Sevilla es uno de los grandes símbolos de este cítrico y gran parte de su producción se destina a la elaboración de mermelada de naranja amarga, especialmente para el mercado británico.
Mucho más aromática que una naranja dulce
Uno de los mayores atractivos de la naranja amarga está en su piel.
Contiene una elevada cantidad de aceites esenciales, por lo que su ralladura y su piel son especialmente apreciadas para preparar frutas confitadas, licores, mermeladas, infusiones y postres.
En muchas recetas, la piel resulta incluso más valiosa que la propia pulpa.
Cómo utilizar la naranja amarga
Su uso más conocido es la mermelada, donde el azúcar equilibra el amargor y permite conservar todo el perfume característico del fruto.
También puede utilizarse para preparar piel de naranja confitada, salsas para carnes, algunos licores y diferentes postres.
Cuando una receta utiliza naranja amarga, no conviene sustituirla directamente por una naranja dulce, ya que el resultado será mucho menos aromático y perderá parte de la personalidad del plato.
Combina muy bien con
- Azúcar, indispensable para equilibrar su intenso amargor.
- Chocolate negro, cuyo amargor armoniza con los aromas de la naranja.
- Canela, especialmente en mermeladas y repostería.
- Vainilla, en postres y cremas.
- Miel, para suavizar su carácter.
- Pato, protagonista de la clásica salsa de naranja.
- Cerdo, especialmente en salsas y asados.
- Brandy y coñac, para preparar salsas y postres.
- Almendras, muy utilizadas en la repostería mediterránea.
- Clavo y anís estrellado, en confituras y conservas.
Mejor evitar o usar con cuidado con
- Preparaciones donde se busca un sabor dulce y fresco, ya que su intenso amargor puede dominar el plato.
- Zumos para beber, porque normalmente resultan demasiado amargos.
- Postres con poco azúcar, donde el equilibrio de sabores puede perderse fácilmente.
- Recetas que requieren una naranja dulce, ya que ambas frutas no son intercambiables.