Garbanzos secos

Descripción
Los garbanzos secos son la opción preferida cuando se busca el mejor sabor y la mejor textura. Requieren algo más de tiempo que los garbanzos cocidos en conserva, pero la diferencia en muchas recetas tradicionales merece la pena.
Garbanzos secos o cocidos
Los garbanzos secos ofrecen una textura más firme y cremosa, además de absorber mejor los sabores del caldo y del sofrito durante la cocción. Son ideales para potajes, sopas, cremas y recetas donde los garbanzos son protagonistas.
Los garbanzos cocidos en conserva son una alternativa muy práctica para el día a día. Basta con escurrirlos y enjuagarlos bajo el grifo antes de utilizarlos. Funcionan muy bien en ensaladas, salteados o recetas rápidas, aunque su textura suele ser algo más blanda.
Cómo hacer el remojo correctamente
Los garbanzos deben permanecer en remojo entre 10 y 12 horas, preferiblemente durante toda la noche, cubiertos con abundante agua. Al hidratarse aumentan considerablemente de tamaño, por lo que conviene utilizar un recipiente amplio.
Una vez finalizado el remojo, basta con escurrirlos y enjuagarlos antes de comenzar la cocción.
Cómo conseguir unos garbanzos cremosos
Para obtener unos garbanzos tiernos y cremosos es importante cocinarlos lentamente, evitando cambios bruscos de temperatura. Si durante la cocción es necesario añadir agua, lo ideal es incorporarla caliente para no interrumpir el proceso.
Los ingredientes ácidos, como el tomate o el vinagre, es preferible añadirlos cuando los garbanzos ya estén prácticamente cocidos, ya que pueden retrasar que se ablanden.
Errores comunes
Uno de los errores más habituales es acortar el tiempo de remojo o cocinar los garbanzos con prisas. También es frecuente añadir ingredientes ácidos demasiado pronto o utilizar una cantidad insuficiente de agua durante la cocción. Con un buen remojo, una cocción tranquila y un sofrito bien preparado, los garbanzos desarrollan una textura cremosa y un sabor mucho más intenso.
Combina muy bien con
- Aceite de oliva virgen extra, imprescindible en la mayoría de recetas mediterráneas.
- Cebolla, zanahoria y apio, para preparar sofritos y guisos.
- Ajo, que potencia su sabor sin enmascararlo.
- Tomate, en potajes y estofados.
- Espinacas y acelgas, una combinación clásica de la cocina española e italiana.
- Romero, laurel y tomillo, hierbas aromáticas que combinan muy bien con los garbanzos.
- Bacalao, protagonista de numerosas recetas tradicionales.
- Cordero y cerdo, en guisos de larga cocción.
- Pasta, en algunas sopas y platos tradicionales italianos.
- Comino y pimentón, especias que realzan su sabor.
Mejor evitar o usar con cuidado con
- Ingredientes muy ácidos al inicio de la cocción, como tomate concentrado o vinagre, ya que pueden retrasar que los garbanzos se ablanden.
- Cocciones demasiado rápidas, porque los garbanzos necesitan tiempo para desarrollar una textura cremosa.
- Salsas excesivamente dulces, que rompen el equilibrio del plato.
- Pescados muy delicados, cuyo sabor puede quedar eclipsado.
