Mascarpone

Descripción
El mascarpone es un queso fresco originario de Lombardía, en el norte de Italia. A diferencia de otros quesos, no tiene una textura elástica ni granulosa: es denso, untuoso y muy cremoso, casi como una crema espesa.
Su uso más conocido es el tiramisú, donde se mezcla con huevos y azúcar para formar una crema suave que contrasta con el café y el cacao. Pero limitar el mascarpone solo a este postre sería quedarse corto. También funciona muy bien en tartas frías, cremas para rellenar bizcochos, vasitos dulces, helados caseros y postres con fruta.
En cocina salada puede utilizarse para dar cremosidad a un risotto, suavizar una salsa de tomate, enriquecer una crema de verduras o preparar rellenos para pasta fresca. Conviene añadirlo al final de la cocción y con el fuego bajo, para que se funda suavemente sin perder su textura.
Si no encuentras mascarpone, puedes sustituirlo en algunas recetas por una mezcla de queso crema y nata, aunque el resultado será más ácido y menos sedoso. En postres italianos tradicionales, especialmente en el tiramisú, merece la pena usar mascarpone auténtico.
Combina muy bien con
- Café, especialmente en postres como el tiramisú.
- Cacao, que equilibra su cremosidad con un punto amargo.
- Frutas rojas, por su acidez fresca.
- Fresas e higos, que contrastan muy bien con su dulzor lácteo.
- Chocolate, en mousses, tartas y cremas.
- Bizcochos y galletas, donde aporta humedad y untuosidad.
- Pasta y risottos, usado con moderación para dar cremosidad.
- Salmón ahumado, en canapés, cremas saladas o rellenos.
- Hierbas frescas, como cebollino, albahaca o eneldo.
Mejor evitar o usar con cuidado con
- Preparaciones muy grasas, porque puede hacer que el plato resulte pesado.
- Sabores demasiado delicados, que quedan fácilmente cubiertos por su textura rica.
- Cocciones largas, ya que pierde frescura y puede separarse.
- Recetas donde se necesita un queso firme, porque el mascarpone no aporta estructura.
