Requesón

Descripción
El requesón es un producto lácteo fresco tradicionalmente elaborado aprovechando el suero que queda después de producir queso. Al calentarlo, las proteínas que permanecen en el suero coagulan y pueden recogerse, escurrirse y transformarse en un producto blanco, húmedo y de textura ligeramente granulosa.
Su sabor suave permite utilizarlo tanto en preparaciones saladas como dulces. Puede formar parte de rellenos, tartas saladas, cremas y postres, o simplemente servirse acompañado de miel, fruta o frutos secos.
Cómo sustituir la ricotta por requesón
Antes de utilizar requesón en una receta italiana conviene observar su cantidad de humedad. Si está mucho más húmedo que la ricotta que requiere la receta, es recomendable dejarlo escurrir en un colador dentro del frigorífico antes de utilizarlo.
Esto es especialmente importante para preparar ravioli, cannelloni, lasaña o tartas, porque un relleno con demasiada agua puede ablandar la masa y alterar su consistencia.
Una vez escurrido, puede utilizarse generalmente de manera similar a la ricotta, teniendo en cuenta que sabor, cremosidad y textura pueden cambiar ligeramente según el producto.
Cómo utilizarlo en recetas dulces
El requesón funciona muy bien con azúcar, miel, chocolate, cítricos y frutos secos. En muchas recetas italianas donde se utiliza ricotta —como tartas, cremas y determinados rellenos— puede ofrecer una alternativa fácil de encontrar.
También puede triturarse o pasarse por un tamiz cuando queremos conseguir una crema más lisa, especialmente para postres, ya que su textura natural puede resultar bastante granulosa.
Cómo conservarlo
Al ser un producto fresco y rico en humedad, debe mantenerse siempre refrigerado y consumirse respetando la fecha y las indicaciones de conservación del fabricante.
Una vez abierto, conviene consumirlo rápidamente, ya que es mucho más perecedero que un queso curado.
Combina muy bien con
- Espinacas y acelgas, especialmente en rellenos de pasta y tartas saladas.
- Pasta fresca, para ravioli, cannelloni, lasaña y otras preparaciones rellenas.
- Tomate, en pastas, verduras rellenas y preparaciones al horno.
- Calabacín y berenjena, cuyo sabor combina bien con su delicadeza.
- Parmigiano Reggiano, que aporta sabor y estructura a rellenos y gratinados.
- Limón y naranja, especialmente su ralladura, tanto en recetas dulces como saladas.
- Miel, para servirlo de forma sencilla como desayuno o postre.
- Chocolate, en tartas, cremas y rellenos.
- Pistachos y almendras, muy utilizados junto a la ricotta en la repostería italiana.
- Hierbas aromáticas, como albahaca, perejil, menta y mejorana.
Mejor evitar o usar con cuidado con
- Salsas excesivamente pesadas, que pueden ocultar fácilmente su sabor delicado.
- Ingredientes muy acuosos, si se utiliza como relleno, porque pueden hacer que la preparación quede demasiado húmeda.
- Sabores muy intensos en grandes cantidades, que terminan convirtiéndolo simplemente en una fuente de cremosidad.
- Cocciones innecesariamente largas, especialmente cuando queremos conservar su textura fresca y suave.
